2014, un nuevo capítulo: introspección, juicio y crisis

Oficialmente ha terminado un año y comenzado uno nuevo. Probablemente durante los últimos días hayas tenido la oportunidad de leer o escuchar resúmenes de lo ocurrido durante 2013: si, como yo, sos un usuario medianamente activo de redes sociales habrás notado que son un precioso caldo de cultivo para la acumulación de reflexiones cuya reiteración puede dejarnos al borde de un colapso nervioso.

Personalmente, los balances de fin de año han comenzado a inquietarme. Por un lado, entiendo que resulta beneficioso revisar lo vivido en pos de obtener enseñanzas que nos ayuden a encarar lo que se viene. Pero por otro lado, eso de tratar al año que se fue del mismo modo que trataríamos a una caja de recuerdos que podemos guardar bajo la cama, o de asimilar nuestras vivencias a un estado contable, se me hace perturbador.

Con frecuencia nos encontramos con la imagen de un camino como metáfora de la vida. En este momento, sin embargo, me parece que nuestra existencia se asemeja más a un libro. Si es de bolsillo o de tapa dura, no es mi intención dilucidarlo ahora; dudo que podamos ponernos de acuerdo en ese punto fácilmente.

Acabamos de terminar un nuevo capítulo del libro de nuestra vida, en el que el personaje que venimos escribiendo desde la página uno ha tomado decisiones que lo han enorgullecido más o menos, ha hecho o dejado de hacer cosas que lo han transformado más o menos, y ha superado o no situaciones que lo han puesto a prueba más o menos.

Aunque esa unidad de tiempo que son los años, esa herramienta administrativa de discutible certeza, encaja perfectamente con nuestro cultivado afán de celebrar el fin de un capítulo y el inicio de uno nuevo, no puedo sino dudar. Es que dar vuelta la página para encontrase a uno mismo del otro lado se me hace algo demasiado complejo e inquietante como para celebrarlo mucho.

Hoy, a quienes buscamos en el nuevo año una oportunidad para cambiar algo, para aprender algo, nos toca comprender que a través de todos y cada uno de los capítulos de nuestra historia hemos elaborado un personaje que, a cada paso, ha definido su existencia hasta llegar al presente. Es decir, que ningún cambio o aprendizaje será fácil -mucho menos instantáneo-, si no aceptamos previamente que somos responsables en gran medida de las características actuales de nuestro personaje.

Si no aceptamos que las decisiones que tomamos todos los días, hasta la más pequeña, nos acerca o nos aleja de la persona que queremos ser, no creo posible iniciar una transformación real y duradera. En ese sentido, el capítulo que estamos comenzando abre la puerta a una desafiante instancia de introspección, juicio y crisis (*).

Este nuevo capítulo se presenta, pues, como una gran oportunidad para elaborar nuevas tramas y dar un cierre digno a otras, incorporar y despedir personajes, enriquecer y reforzar las relaciones existentes, cultivar las nuevas, y buscar formas creativas de superar las vueltas de tuerca del guion de la vida.

Si tenemos suerte, alguien escribirá un epílogo memorable para nuestro libro.

Hasta la vuelta.

—————————

(*)

Introspección: Observación interior de los propios actos o estados de ánimo o de conciencia.

Juicio: Facultad del alma, por la que el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso.

Crisis: Juicio que se hace de algo después  de haberlo examinado cuidadosamente.

Anuncios

Me interesa saber qué pensás. Sí, eso también.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s